La hidratación es un paso fundamental que encontramos siempre en cualquier rutina de skincare, pero no siempre hablamos de la exfoliación. Un paso que aunque no se debe realizar diariamente es tan importante como otros para mantener una piel sana y libre de impurezas. La exfoliación es la acción de eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie de la piel, lo que impide que respire y por ende acumule impurezas. Las células de nuestra piel se multiplican, renuevan y una vez que mueren, se acumulan en los poros provocando un exceso de grasa, esto ocasiona que los poros obstruidos impidan la absorción de ingredientes antiedad o hidratantes que aplicamos con los productos o tratamientos de belleza. Por esto una limpieza profunda de la piel es necesaria para tener una buena salud cutánea. Al exfoliarte aceleras ese proceso de renovación dejando la piel más suave y con mejor aspecto. Queremos contestar algunas preguntas comunes que surgen al momento de pensar en la exfoliación. ¿Cada cuánto debo exfoliarme?
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Es recomendable exfoliar una vez por semana en pieles normales y grasas, o cada 15 días en pieles secas o sensibles. Si la vas a hacer en la cara, antes retírate todo el maquillaje y deja tu piel totalmente desnuda y limpia. Recuerda que tampoco es bueno abusar de la exfoliación ya que puede ser contraproducente para tu piel. Irrita, deja a la piel desprotegida y puede tener efecto trapa. ¿Utilizo el mismo producto para el rostro que el cuerpo?
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No uses los peelings o exfoliantes corporales en el rostro, pues la piel de la cara es más frágil y delicada. Usa para el cuerpo un exfoliante con gránulos como el azúcar, para el rostro los expertos aconsejan gránulos finos, como los posos del café. ¿Cuándo debo exfoliarme?  Lo mejor es al final del día cuando ya no vayamos a salir de casa para aplicar después nuestra crema hidratante y que absorba perfectamente para que después la piel descanse y se recupere. ¿Debo tomar en cuenta mi tipo de piel?
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¡Si! Es muy importante. Para las pieles sensibles lo recomendable es utilizar geles exfoliantes suaves y aptos para ese problema cutáneo. También debes evitar friccionar demasiado el producto sobre tu piel, hazlo con suavidad.  En el caso de pieles mixtas y grasas puedes optar por exfoliantes más potentes para liberar mejor las toxinas atrapadas por la grasa. Lo importante es que debes hacerlo con movimientos suaves y sin presionar tanto el producto sobre la piel. ¿Qué hago después de la exfoliación? 
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Luego de realizar tu exfoliación periódica sigue con tu rutina de la piel de noche, aplica un tónico para calmar la piel y equilibrar tu pH. Luego aplica tu crema hidratante con masajes lentos para que se absorba completamente. Por último te dejamos algunos de los beneficios de la exfoliación y recuerda que siempre es mejor optar por productos naturales y orgánicos para brindarle a tu rostro y cuerpo los mejores nutrientes. – Elimina las células muertas de la piel. – Favorece la renovación celular y la formación de colágeno. – Mejora la oxigenación. Tu piel respira. – Consigues una piel suave y luminosa, con un aspecto más sano. – Al estar completamente libre de impurezas, tu piel absorbe mejor los posteriores tratamientos, por tanto mejora la eficacia de las cremas. – Antes del verano, con la exfoliación conseguirás un bronceado más bonito y duradero.